Bendición del terno de Manolo Álvarez (Q.E.P.D.) y XXIII Pregón de la Hermandad



El sábado doce de marzo de 2016 fue un día grande para nuestra hermandad. Grande porque, aparte de celebrar la lectura de XXIII Pregón de Semana Santa, cumplíamos con una deuda pendiente con nuestro querido hermano Manolo Álvarez (Q.E.P.D.) y se convertía en realidad su sueño y regalo en forma de terno para su niña, nuestra señora del Primer Dolor.

Todo comenzó con la celebración de la Santa Misa a las siete y media de la tarde. Nuestro consiliario, don Manuel Cuadrado, ofició la ceremonia y, tras la comunión, procedió a la bendición del atavío.
El terno se compone de saya, mangas y pecherín realizados en tisú de oro estilo años veinte del pasado siglo. Está bordada con finos hilos de seda y tiene remates en pedrería y plata. En el pecherín destaca el corazón atravesado por un puñal, bordado a mano, así como una serie de filigranas y cenefas que armonizan el conjunto. Nuestro hermano Manolo Álvarez (Q.E.P.D.) donó la tela hace un tiempo para realizar el terno y, además, también han colaborado con su aportación el cuerpo de camareras y el vestidor de nuestra Señora, Gabriel Martín Gázquez, quien, aparte de regalar su trabajo, también ha aportado muchos de los materiales empleados en la confección del nuevo terno.

Al finalizar la Eucaristía nos preparamos para disfrutar del pregón. La Banda de música “Santa Cecilia”, de Sorbas, tomó posición ocupando parte del crucero y el transepto de la Milagrosa. Una vez estuvieron preparados interpretaron las marchas “Dolorosa del Amor” y “Corpus Christi” como preámbulo. El vocal de comunicación de la hermandad, José Leyva, tomó el uso de la palabra y, tras dar la bienvenida a los asistentes, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad, Ramón Fernández-Pacheco Monterreal, y varios concejales así como hermanos mayores de otras hermandades, procedió a presentar a Juan Enrique Ureña, primer teniente de hermano mayor de nuestra hermandad y que fue el encargado de presentar a la pregonera.

Juan Enrique Ureña hizo un repaso por la vida de Ana Martínez Labella, concejal de cultura y fiestas mayores del ayuntamiento almeriense, deteniéndose en todos los aspectos que han hecho de ella la persona que hoy es a nivel profesional y devocional y, finalmente, ofreció el atril a la pregonera para que diera lectura a su pregón.

Martínez Labella repasó su vinculación con nuestra hermandad, de la que es hermana hace trece años y, en un pregón carente de verso pero no exento de sentimiento y cercanía, exaltó el AMOR como el principal de los valores que deben caracterizar el comportamiento cristiano y que, a la vez, es una gracia que nos identifica.

El pregón de Ana Martínez tuvo un momento especialmente emotivo cuando, desde el coro de nuestra parroquia, un violín llenó la bóveda del templo con los sones de la marcha “la Saeta”. Luego la prosa de la pregonera volvió a embelesar a los asistentes y, casi en un suspiro, puso punto y final a una exaltación que a muchos les pareció corta.

Al finalizar el pregón, la banda de música “Santa Cecilia” de Sorbas ofreció un pequeño concierto de marchas procesionales en el que, entre otras, se pudieron escuchar “Reina de las Huertas Coronada” y “Nuestra Señora del Primer Dolor”, ambas dedicadas a las titulares marianas que presiden nuestra parroquia.

Y, con la entrega de recuerdos, se puso fin a un pregón que fue la antesala perfecta para los días que estaban por llegar.

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